Cada año asisto a Zipolite a reencontrarme conmigo.
Y, en ese viaje, suelo vivenciar miles de experiencias majestuosas que me alejan del tiempo y del espacio porque me llevan al disfrute total, a la sensación de lo pleno, de lo completo, de lo infinito... Eso es Zipolite. Eso soy en Zipolite. Eso ronda en Zipolite.
Gracias, amoroso Zipolite, ¡hasta nuestro diciembre!
martes
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